Esta interesante rama de las genuinas manifestaciones populares artísticas y costumbristas, aún no ha sido bien estudiada en Veracruz, donde son tan numerosas y representativas de su pueblo.
Desde los más remotos tiempos, nos han llegado un tanto deformadas y sin conocerse su significado. Las mismas se refieren a la danza, el canto, la música, las costumbres, el vestido, los corridos, los festejos, etc.
Danzas
Las de procedencia indígena resultan ser inmemorables y aún se practican en todo el territorio veracruzano.
En la zona de Los Tuxtlas se baila la pintoresca danza de Los Lísceres ó Tigres, cuya máscara de origen olmeca representa al dios Tláloc ó de la lluvia, y al que hace crecer o evolucionar.
En los sones o huapangos-sotaventinos, huaxtecos ó totonacos-,mezclados ya con los bailables españoles, puede apreciarse la correspndencia entre el taconeo sobre la tarima, con la división silábica del canto y el acento melódico de la música, indicativo de que en la antigüedad las danzas eran ritos sagrados-como en China, Japón ó la India-que propiciaban estados místicos, lo cual se está perdiendo.
Musica
Aún podemos escuchar los peculiares, monótonos y agudos sonidos de los instrumentos totonacos, también propiciadores de experiencias místicas, a base de despertar especiales estados psíquicos.
La bamba tan famosa desde que en 1946 el Lic. Miguel Alemán la introdujo como un himno especial de su campaña preelectoral por la presidencia-resulta ser un producto musical sotaventino, con raices andaluzas, árabes y aún fenicias. Su vibrante y acentuada melodía, lo mismo que las actitudes hieráticas de los bailadores, electriza a los mismos en vivencias singulares y dignas de estudio.
Una de las organizaciones que mayor producción en cuanto a espectáculos de folklore se refiere, lo es el Instituto de Danza de la Universidad Veracruzana, en base a una infraestructura de investigaciones históricas, antropológicas y estéticas.
Y entre todas las producciones del Ballet Folklórico de la U. V. el programa Raíces del Pueblo, dedicado en particular al Estado de Veracruz, constituye una magnífica muestra del folklore veracruzano en su aspecto difusión escénica.
El espectáculo Raíces del Pueblo-canto y danzas de Veracruz-comprende no sólo danzas y cantos sino tradiciones importantes como pueden ser las bodas, está estructurado en tres bloques, correspondientes cada uno a las tres áreas culturales del Estado:
1. Boda en Chicontepec y Feria Huasteca, procedente del norte, de la zona huaxteca y de fuerte influencia náhuatl.
2. Fiesta de Corpus Christi, proveniente del área central totonaca.
3. Fiesta de Las Cruces, de la región denominada Sotavento.
Antes de comenzar la reseña de cada cuadro es conveniente recordar en forma breve los momentos relevantes para la danza folklórica en México.
En tiempos prehispánicos, la danza fue conjuro mágico, parte del ritual cósmico. Sacerdote y danzante era lo mismo. La danza era una propiciación, no diferente en esencia al levantamiento de una pirámide, la ejecución de una pintura, la guerra florida o el sacrificio humano. Puede considerarse una movilización corporal de la energía mágica, un hacer activarse las fuerzas creadoras.
Al advenimiento de La Colonia, los misioneros cristianos percibieron claramente el papel destacado del ceremonial y el culto al aire libre, dentro de los cuales funcionaba la danza. Por ello decidieron utilizar esos mismos recursos para la evangelización de los indígenas; en primer término, instaurando nuevos motivos por qué efectuar danzas, como la sustitución de la divinidad aborigen patrona del lugar, por una cristiana- y simultáneamente introduciendo nuevas danzas con temática cristiana cuyo máximo ejemplar es la de Moros y Españoles.
La danza folklórica, como todas las manifestaciones de su tipo, es altamente permeable a los intereses de cada época; casi todos los hechos históricos le han dejado huella: la intervención francesa, la intervención americana, la revolución de 1910, etc.
De manera similar, las múltiples influencias de la actualidad se reflejan en el folklore y lo transforman. Por ejemplo, el intercambio de grupos folklóricos en ferias, festivales ó congresos y la acción de los medios masivos, principalmente la televisión, dan a conocer las muestras de folklore de diversos lugares provocando una incorporación de nuevos elementos de otras regiones, dentro de las tradiciones propias de cada lugar. Otro caso es, la adopción de personajes del mundo del cine o del cómic, particularmente en el papel del “gracioso” ó el “negro separado” que es común a tantas danzas, o bien, la adopción misma de modas contemporáneas, como el pantalón de campana a partir de los años 60′s en que se usó. Y por supuesto, motivo de modificación evidente es la proliferación de materiales derivados de la tecnología del momento como papeles metálicos, colores fluorescentes, plásticos, telas sintéticas, etc., asimilados, en la mayoría de las veces, en forma oportuna y enriquecedora.
Todo este proceso dinámico del folklore en Veracruz es el que ha seguido el programa Raíces en todos sus años de producción.
Boda Indígena en Chicontepec
Este cuadro escenifica el ceremonial y la fiesta de boda, vigentes en aquella región nahua. La boda conjuga, por una parte, costumbres ancestrales que al paso del tiempo han integrado todo un ritual, transmitido de generación en generación, y por otra, la música y la danza de la ocasión.
En el ceremonial se conservan actos cargados de simbolismo, tales como sahumar a los novios “para que los vientos los reciban bien”, regar aguardiente en la tierra, a fin de que ésta deje a la pareja vivir por muchos años, o poner flores a los novios, invitados, músicos e incluso a los instrumentos musicales, en señal de conmemoración.
Se hace presente también, la práctica de que el más viejo de la comunidad, el “huehuetlácatl”, sea el casamentero.
Este personaje, como máximo depositario de la tradición, maneja una serie de símbolos; así, hace entrega de un calabazo, una mazorca de maíz y una botella de aguardiente al novio en muestra de propiciación de abundancia para el nuevo hogar, e indicando que es el hombre quien ha de procurar el alimento a la mujer.
La manipulación mágica de los elementos naturales aflora también; el agua se emplea tanto para lavamientos de manos y purificación, como concebida cual fuente de protección, ya que se le invoca en el pozo para que proteja a los desposados.
La música que acompaña el ceremonial y fiesta es de sones tocados con violín y guitarra huapanguera.
Algunos de estos sones también se bailan; su ejecución es realizada dentro de la más pura tradición, tanto en coreografías como en pasos.
El vestuario de toda la comunidad es por igual celosamente conservado, en su diseño general, en su forma de elaboración y en los materiales usados.